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Mi pequeña semilla dejó de crecer a las 6 semanas, pero no lo supe hasta la semana 11, cuando en una ecografía me dijeron que su corazón no latía.

En medio de la oscuridad, el Universo y la luz divina me entregaron el mantra como un río de Gaia. Para aprender a aceptar, dejar ir con amor y que la luz brilla fuerte cuando dejamos que entre.

Sobre mí

Mi historia personal y proceso de sanación

A primeros de 2023 me quedé embarazada con mucha ilusión.
Mi gestación terminó en el primer trimestre, el proceso no había avanzado y no había latido.

Sentí la mayor caída al vacío de mi vida. Un dolor desgarrador, una sensación de vacío y gran tristeza por la pérdida.

Me sometí al proceso medicado para limpiar el útero y lo hice en casa, junto a mi pareja. Fueron días muy duros y mi cuerpo físico necesitó de muchas semanas para regresar a un estado de equilibrio.

Cuando estaba en la noche más oscura, recibí el mantra que me ayudaría a navegar lo que estaba sucediendo y dejar ir, soltar, rendirme ante la vida: como un Río de Gaia.

Inspirada por el poder de luz de este río-portal, hoy te acompaño en tu proceso de duelo gestacional con amor, comprensión y cariño. Para que tú también seas río y recibas el apoyo energético que necesitas.

El proceso de duelo por la pérdida, fue intenso y tocó cada área de mi vida. Sentí tantas cosas: dolor, rabia, miedo, ansiedad, culpa, tristeza, soledad… y al lado de todo esto, me sentí acompañada por la luz en mi vida. Había un propósito detrás de esta vivencia y un renacer en mí misma que me impulsaban hacia delante con mucho amor.

Ante mí, se abrió un proceso recalibrar, alquimizar y renacer.

Sentí que la vida me preguntaba quién quieres ser después de esto.

Y mi respuesta fue: amor.

Tomar la decisión de poner amor en lugar de miedo, amargura y rabia, fue la llave que abrió el camino de transformación. Decidir que esto que había sucedido iba a significar algo bueno en mí y en mi vida, me permitió sentir con libertad.

Había mucho por sanar y por soltar, pero yo me entregaba al proceso desde el corazón.

Pude ver que había belleza en todo esto. En la entrega. En la aceptación. Luz en la oscuridad a partes iguales. Y que además, estaba sanando yo y tantas otras mujeres conmigo. Que este camino no lo recorremos solas y que su significado tiene amor, si así lo escogemos.

Durante todo el proceso de esta pérdida gestacional, estuve acompañada profesionalmente por una gran amiga y mentora.

Tener a alguien con quien hablar, un espacio seguro, recibir guía y ayuda para comprender qué había pasado y qué estaba pasando en mí, hizo que el duelo tuviese un sentido y me dio permiso para procesar a mi ritmo y escuchando a mi cuerpo.

Con el paso de las semanas y haciendo el trabajo de la sombra, fui encontrándome de vuelta. También noté que ya no era la misma, sino que una nueva versión de mí estaba naciendo. Aunque no había continuado la gestación en mi útero, seguía conectada a la vida: la que renacía era yo. Viva. Porque sé que mucho dejó de ser. Y del dolor, del barro, del duelo, de la pérdida, creció la luz.

Con todo lo que había vivido, con un dolor ya más amigo, mi corazón se abría a esta invitación del Universo: qué vamos a hacer con esto.

Vamos a hacer algo bonito, con propósito, que sane y que ayude. Que sea bien sincero y que expanda la luz.

Y así se abre este espacio: Río de Gaia.

Un lugar de apoyo para mujeres y hombres que ven su sueño de maternar y/o paternar, desaparecer de la noche a la mañana.

Porque el dolor es profundo y el corazón, el cuerpo y la mente, necesitan de tiempo y apoyo para darle un sentido. Nos surgen tantas preguntas, hay tanto vacío, incomprensión y emociones que aprender a navegar.

Qué hacemos con esto que ha pasado. Qué ha sucedido. Cómo sigo. Dónde está. Dónde estamos. Cuándo regresa. Por qué.

Mi deseo es que la luz del río de Gaia nos cubra y nos sostenga durante este proceso de duelo y de reencontrarnos. Nadie nos prepara para esto y recibir ayuda alquimiza la oscuridad en luz.

Este es ese espacio seguro donde adentrarnos a procesar, a sanar, a colocar. A sentirnos vivos de nuevo y a abrazar todo lo que sale. Aquí elegimos la luz y el amor para transitar el duelo.

No hay un tiempo exacto en el que debas estar “bien” o “superar” lo que has vivido. Quizás es reciente, quizás han pasado años pero el dolor no ha sanado todavía. Tu corazón necesita espacio para abrirse, soltar, sanar y encontrar su nuevo lugar.

En el Acompañamiento Río de Gaia, sostengo ese espacio para ti. Para que expreses cómo te sientes con total libertad y para que recibas apoyo energético que ayude a tu sistema a regresar a un punto de equilibrio y paz.

Vamos profundo y limpiamos las creencias que surgen de esta pérdida para liberarte de la culpa, la presión y el miedo. También te (re)conectamos con tu corazón, con la vida y el amor, para que te sientas renacer y le des un sentido a lo que has vivido.

Regresa a ti, a tu corazón. Ábrete a vivir este proceso para que sane la herida y el corazón pueda llenarse de nuevo.

Te espero con los brazos abiertos y toda la luz del río.

 

 

Con cariño,

Cris